Un viaje de mil millas comienza con un primer paso – Lao-Tse

Mi camino empezó con la primera clase de yoga que recibí, hará ya unos 10 años. A pesar de que al principio me veía sin fuerza y con menos flexibilidad que un palo, tenía claro que el yoga estaba ahí para ayudarme, y que no iba a salir de mi vida. Era una visionaria 😀

Seguí practicando, cada vez con más ganas y con más conciencia de lo que estaba haciendo. Aprendí a observar mi cuerpo, a ver cuáles eran mis límites y qué podía hacer para superarlos. ¡Además los beneficios fueron increíbles! La migraña casi no hace acto de presencia (afortunadamente), duermo mucho mejor, dolores habituales como las cervicales o la zona lumbar han disminuido. Y si aparecen, sé que hacer para que sean casi insignificantes. He conseguido tener más fuerza en los brazos y piernas (ya no tengo que recurrir tanto al “más vale maña que fuerza” para abrir un bote de conservas :D). En definitiva, mi calidad de vida ha aumentado bastante y mi cuerpo me lo agradece cada día 😉

Por todo ello, cada vez fui aprendiendo y practicando más, y sobre todo, me di cuenta de que quería compartir con mucha más gente todo lo que había supuesto para mí esta disciplina.

Todo este camino me llevó a practicar con muchos profesores, enriqueciéndome de sus enseñanzas y de las diferentes visiones y estilos del yoga que cada uno tiene.

Desde mi primera profesora Vika, con la que di muchos de los primeros pasos y la que me enseño que lo que en principio era solo un hobby se podía convertir en una forma de vida. Pasando por Carlos Pérez (Presidente de la Alianza Europea de Yoga), Cayetana Rodenas, hasta Pedro Arce (Director del Instituto de Yoga y Ayurveda) con el que actualmente sigo asistiendo a clase.

Con toda esta formación y práctica, lo que enseño en mis clases es como empezar de forma segura a realizar las posturas de yoga. Enfoco mi enseñanza en que cada persona escuche sus propias resistencias y gestione el movimiento de manera consciente con su cuerpo y su respiración. Intento que lleven así la práctica a niveles de entendimiento que les permita percibir los cambios y evolucionar a su ritmo.

Lo que intento cada día es que mis alumnos vean la evolución y los beneficios que les aporta la práctica. Cómo están más fuertes y flexibles, cómo cada vez les duele menos la espalda, la cabeza o las piernas. Cómo tienen menos estrés en su día a día y duermen mejor. Ayudarles así, es la mejor recompensa que un profe puede tener.

Creo firmemente que con la ayuda de un buen profesor, puedes descubrirte a ti mismo y comprobar todos los beneficios que el yoga te puede aportar.

¿Me dejas que te ayude en este camino?

Relax

BLANCA JIMÉNEZ

Profesora de Yoga

  • Título de instructora de yoga en el “Centro de yoga Vasudeva”
  • Título de instructora de yoga para niños y familia de “Rainbow Kids Yoga”
  • Miles de horas abrazada a mi esterilla 🙂